La escuela de Atenas, obra del artista Rafael Sanzio

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La escuela de Atenas – La utopía del pasado

La escuela de Atenas (1510). Obra del artista Rafael Sanzio, es una de sus obras más reconocidas en el transcurso de los siglos, entre otras características por sus grandes dimensiones, 5 x 7,7 metros y por su nivel de conservación al cabo de los años para una pintura dedicada a decorar una de las paredes del Vaticano.

Esta pintura al fresco refleja una estampa típica de las escuelas de Atenas, donde era común el debate político y el intercambio de ideas. Uno de los primeros lugares del mundo donde se aplicaba verdaderamente la democracia en su máxima expresión, siempre ha quedado en el recuerdo como algo utópico en la realidad y es el paradigma que se pretende volver alcanzar.

En toda la composición se pueden distinguir diferentes figuras, desde los llamados padres de la filosofía como son Aristóteles y Platón en el centro de la escena discutiendo sobre unos supuestos, hasta la figura del propio autor del cuadro en el margen derecho mirando directamente al espectador.

La figura de Sócrates se puede distinguir entre el resto de asistentes a esa histórica charla, donde se pretende dar fuerza a la filosofía, evocando la escena clásica, columnas abovedadas, un recinto a modo de anfiteatro y mucho público asistente.

La escuela de Atenas 2_optRafael Sanzio intentó representar en La escuela de Atenas una amplia representación de los filósofos y pensadores de la antigua Grecia, llegándose a contar con hasta 20 de los filósofos y estudiosos más influyentes de los más de 30 personajes que completan la escena.

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El estilo renacentista encuadra perfectamente con lo que quiere expresar el cuadro, un nuevo renacer filosófico para época, un retomar de las raíces de las cultura los mejores hábitos para una sociedad decadente.

Antes de ser pintado en la pared, Rafael Sanzio realizó varios bocetos en los que fue realizando rectificaciones que luego sólo se pudieron ver una vez terminada la obra, entre otras de estas modificaciones fueron la de añadir más personajes y la de dar otros rasgos a filósofos importantes, como Heráclito, al cual le dio los rasgos de Miguel Ángel.

Los gestos de los personajes también son muy importantes y su gran simbolismo fue captado enseguida por los críticos de la época, por ejemplo, en el caso de los dos personajes principales, Platón y Aristóteles, el primero señala el cielo, gesto que significa la dualidad racionalista de la que el hace gala y defiende, en cambio, su compañero señala la tierra, debido a su realismo sustancial.

Un mensaje profundo dentro de un cuadro que puede ser admirado de diferentes formas, pero el trasfondo buscado y en el lugar en el que está pintado hace mayor si cabe la alabanza a la gran obra de arte pintada de Rafael Sanzio.

Una de las curiosidades de la pintura es el recuerdo al proyecto de la Basílica de San Pedro que fue creado por Bramante, además de romper la perspectiva por los muros laterales, en el ángulo de fuga queda enclavados los personajes centrales, y en dos líneas se distribuyen el resto de personajes, haciendo una composición armónica y precisa.

 

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